Apuntes
Manual de Normas Técnicas y Procedimientos para Bancos de Sangre
La responsabilidad de autorizar el sello Nacional de Calidad a cada unidad de sangre o hemocomponente es exclusiva del médico director del Banco de Sangre, (Artículo 66 de Decreto 1571 de 1993).
Toda Unidad de Sangre o de sus componentes debe llevar EL SELLO NACIONAL DE CALIDAD DE SANGRE, que garantice la práctica de las pruebas obligatorias con resultados no reactivos (Decreto 1571-1993 Artículos 3, 42 y 66 ). Esto implica que la sangre para transfundir sea cualquiera el método de su obtención (Alogénica, Autóloga o por Hemaféresis ) debe llevar el Sello Nacional de Calidad de Sangre.
CONTROL DE CALIDAD INTERNO
- Control de calidad en el proceso de selección.
- Control de calidad de obtención de la unidad.
- Control de calidad de la sangre y sus componentes.
- Control de calidad de los equipos.
- Control de calidad de los reactivos celulares.
- Control de calidad de los antisueros ABO.
- Control de calidad de las soluciones salinas de baja fuerza ionica (LISS).
- Control de calidad del antisuero Rh.
- Control de calidad de las proteasas.
- Control de calidad de la solicion salina.
- Control de calidad en la deteccion de aloanticuerpos eritrocitarios.
- Control de calidad de las pruebas biológicas.
CONTROL DE CALIDAD EXTERNO Es el que efectúa el laboratorio de referencia del Instituto Nacional de Salud quien designará laboratorios de referencia regionales, si es el caso para cumplir los objetivos de calidad, asistencia y educación con el fin de otorgar los correspondientes certificados de proeficiencia.
Dec 1571/93 CAPITULO VII DE LA GARANTIA DE LA CALIDAD Y LA BIOSEGURIDAD.
Dec 1571/93 CAPITULO VII DE LA GARANTIA DE LA CALIDAD Y LA BIOSEGURIDAD.
ARTICULO 58. Los bancos de sangre, cualquiera que sea su categoría, deberán establecer un programa interno de garantía de calidad que asegure la efectividad de los procedimientos, reactivos, equipos y elementos con el fin de obtener productos procesados de la mejor calidad.
ARTICULO 59. El programa de garantía de calidad a que se refiere el artículo anterior, deberá ceñirse al Manual de Normas Técnicas y Procedimientos para Bancos de Sangre que expida el Ministerio de Salud, y su cumplimiento estará bajo el control y vigilancia del nivel de dirección, al que corresponda el banco de sangre.
ARTICULO 60. Los bancos de sangre, cualquiera que sea su categoría, darán cumplimiento a las normas de salud ocupacional y bioseguridad.
2. ¿cuáles son las acciones de los bancos de sangre para promover la donación voluntaria?
Política Nacional de sangre
- Abordaje Comunitario Sensibilización.
- Exposición de carteles con estrategias promocionales de donación voluntaria.
- Capacitación Bancos de Sangre.
- Alianzas entre los bancos de sangre para el desarrollo de campañas que promuevan la captación de donantes voluntarios y actividades de educación a la población.
Entrevista director del banco de sangre
- Campañas en lugares concurridos.
- Campañas en empresas y centros comerciales.
- Sensibilización en colegios.
- Publicación a través de redes sociales.
3. ¿Cuáles son los estándares que evalúa el Manual de Hemovigilancia en los bancos de sangre? ¿Y porque?
La hemovigiliancia es un conjunto de procedimientos de supervisión/ vigilancia que cubren la totalidad de la cadena transfusional, desde la colección de la sangre y sus componentes hasta el seguimiento de sus receptores, con objeto de colectar y evaluar información sobre efectos no esperados o no deseables que resultan del uso terapéutico de productos sanguíneos, y de prevenir su ocurrencia y recurrencia.
Sus principios abarcan la Universalidad, voluntariedad, pretendiendo que, a través de la formación del personal en la cultura de la notificación de los incidentes y reacciones adversas, se haga el reporte voluntario de los casos, con el objeto último del aprendizaje continuo, confidencialidad; permitiendo Garantizar la confidencialidad total de la información y de las personas emisoras de las mismas. No facilitará a ninguna persona ni organización, detalles de casos individuales.
- Procedencia de las unidades de sangre implicadas en un efecto adverso
- Si existe un formato unificado de solicitud de componentes sanguíneos en el banco de sangre
- Condiciones de almacenamiento
- Distribución y transporte de componentes sanguíneos
- Personal encargado de solicitud de unidades de sangre y tranfusión
- Formatos de verificación, diligenciamiento de datos
- Reporte de reacciones adversas (RAD/RAT )
RAD: Las reacciones adversas a la donación (RAD) de sangre total o por aféresis, son respuestas inesperadas que afectan física y emocionalmente a los donantes. Asociadas con la extracción misma de parte de la volemia del individuo, o por condiciones técnicas propias de los instrumentos y con la destreza del personal de salud durante la flebotomía. Primeramente, las RAD se asocian a las manifestaciones clínicas de un reflejo vasovagal, incluyendo mareo, vértigo, náuseas, vomito, sed, debilidad, somnolencia, diaforesis y palidez. El síncope, caracterizado por bradicardia, pérdida de conciencia e hipotensión es raro (0.08%-0.34% de las donaciones).
RAT: Es un respuesta indeseada e imprevista asociada a la transfusión de sangre o de sus componentes o derivados, que se presentan durante o después de la transfusión y afecta la seguridad del paciente - receptor. Estas pueden ser
Agudas no infecciosas:
Reacciones febriles no hemolíticas
• Reacciones alérgicas
• Reacciones hemolíticas agudas
• Hemólisis no inmune
• Daño pulmonar agudo relacionado a la transfusión ( TRALI )
• Sobrecarga circulatoria relacionada a la transfusión ( TACO )
• Reacciones hemolíticas: Toxicidad por citrato Hipotermia Trastorno electrolitos
• Reacciones hipotensoras
Tardías no infecciosas:
Reacciones hemolíticas tardías
• Púrpura post transfusional • Enfermedad injerto contra huésped
• Sobrecarga hierro
• Efectos inmunomoduladores de la transfusión
Infecciones Transmitidas por Transfusión (ITT):
Contaminación bacteriana de los componentes sanguíneos
• Infecciones virales VHB,VHC VIH, HLTVI,II VEB, CMV, HERPES VIRUS 6, 8 Parvovirus B19
• Otras infecciones Sífilis Chagas Priones Fiebre amarilla Malaria Dengue
4. ¿En qué consiste la política nacional de sangre en Colombia?
"La Política Nacional de Sangre define las estrategias, líneas de acción, proyectos y metas que deben responder a los problemas de accesibilidad, equidad, seguridad y solidaridad, con base en el diagnóstico que al respecto han realizado el Instituto Nacional de Salud (INS) y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA)".
Es una política que se formuló con el fin de diagnosticar la situación de Colombia en torno a la donación de sangre y la disponibilidad de unidades sanguíneas y con base en estos datos iniciar estrategias para la mejora de dicha situación a futuro, creando un Sistema Nacional de Sangre para la unificación de criterios y distribución de hemocomponentes.
https://www.minsalud.gov.co/Documentos%20y%20Publicaciones/LA%20POL%C3%8DTICA%20NACIONAL%20DE%20SANGRE.pdf
5. Que parámetros son evaluados para establecer la viabilidad del donante de sangre?
Primero, se debe establecer con claridad la selección de donante potencial de sangre. Como lo indica en su “Guía para la selección de donantes de sangre en Colombia”, siendo sus etapas:
1. Asesoría predonación: Es toda información escrita u oral (lenguaje comprensible) para el donante en potencia, siendo el banco de sangre el cual ofrece a la población antes de la donación. Enfatizando en la encuesta y preguntas sobre el estilo de vida (riesgos del receptor si la información no es verídica). En la asesoría se debe incluir una explicación clara, pero sencilla, de:
- Procedimientos previos, durante y posteriores a la donación.
- Efectos fisiológicos de la donación.
- Componentes obtenidos a partir de la donación de sangre completa y por aféresis.
- Razones por las que son necesarias la encuesta, la entrevista y la valoración clínica del donante.
- Motivos de diferimiento temporal y permanente.
- Procedimientos que se siguen en el proceso de donación homologa o antóloga y riesgos asociados a la misma.
- Protección y confidencialidad de los datos personales del donante y el receptor
2. Autoexclusión predonación: Con la información que el donante ha recibido en la etapa inicial, la persona puede la oportunidad (voluntariamente) de abstenerse de la donación antes de iniciar la entrevista. Esta etapa no depende del banco de sangre, sino del propio donante.
3. Diligenciamiento de la encuesta: La encuesta es un documento formal, donde se registra la información del donante potencial (identificación, ubicación geográfica, viajes (riesgo epidemiologico, estilos de vida, conductas de riesgo asociadas a ITT’). La información obtenida y como se diligencie, es uno de los puntos más sensibles, influyendo directamente en la calidad y seguridad que se le puede ofrecer al receptor.
4. Entrevista: Es el proceso de selección de donantes, con dos partes: 1) Conversación con el entrevistador y donante; 2) Examen físico del donante. La conversación será dirigida por el entrevistador, la técnica de recolección va desde una conversación libre hasta la interrogación estandarizada. El examen físico será encargado por el entrevistador, quien examinara el estado general de salud del donante: Aspecto físico, signos vitales (tensión arterial, pulso y temperatura), peso, hemoglobina o hematocrito; lo que es talla, volemia, IMC y recuento de plaquetas son opcionales.
El principio básico de la separación de componentes sanguíneos es la centrifugación. Las distintas células que componen la sangre presentan diferentes tamaños y densidades. Dependiendo de las condiciones de centrifugación se conseguirán que los diferentes componentes se dispongan por capas y se podrá así separar fácilmente los componentes sanguíneos mediante el trasvase a las bolsas satélites que acompañan siempre a la bolsa utilizada para la donación.
La obtención de concentrados de plaquetas se realiza mediante la mezcla de varias "capas leucoplaquetares" de diferentes donantes del mismo grupo y su posterior centrifugación.
Todos los componentes sanguíneos están leucorreducidos, es decir poseen una cantidad mínima de glóbulos blancos (<1.000.000/unidad). Además el plasma y las plaquetas son sometidos a un proceso de inactivación de patógenos.
Tabla 1. Conservación de componentes sanguíneos
Hemocomponentes
Capa leucoplaquetaria (buffy-coat): Componente intermedio obtenido de una unidad de sangre total por centrifugación a alta velocidad que contiene la mayoría de leucocitos y plaquetas de esa unidad.
Componentes sanguíneos o hemocomponentes: Son las células sanguíneas como glóbulos rojos, plaquetas; los fluidos corporales como plasma y sus fracciones como crioprecipitados, que pueden prepararse por métodos como: centrifugación, sedimentación, entre otros.
Componente sanguíneo irradiado: Componente celular sanguíneo sometido a irradiación con el fin de disminuir el riesgo del desarrollo de la enfermedad injerto contra huésped asociada a transfusión. La irradiación daña algunos glóbulos rojos y reduce la viabilidad global, los componentes eritrocitarios irradiados vencen en la fecha original o 28 días posteriores a la irradiación, debe aplicarse la que se cumpla primero. La fecha de expiración de los concentrados plaquetarios no cambia.
Concentrado de plaquetas unitario: Componente sanguíneo obtenido de una unidad de sangre total que contiene la mayor parte de las plaquetas de esta, suspendidas en plasma u otras soluciones aditivas. Puede obtenerse a partir de plasma rico en plaquetas o de capa leucoplaquetaria.
Concentrado de plaquetas unitario leucorreducido: Componente sanguíneo obtenido de una unidad de sangre total que contiene la mayor parte de las plaquetas de esta, suspendidas en plasma u otras soluciones aditivas y de la cual se han eliminado la mayor parte de leucocitos por filtración. Puede obtenerse a partir de plasma rico en plaquetas o de capa leucoplaquetaria.
Concentrado de plaquetas obtenido por aféresis: Componente sanguíneo que contiene plaquetas suspendidas en plasma u otra solución aditiva, obtenido a partir de donante único mediante un equipo de separación celular.
Concentrado de plaquetas obtenido a partir de capa leucoplaquetaria (buffy-coat): Componente sanguíneo obtenido a partir de la centrifugación a bajas velocidades del buffy coat o capa leucoplaquetaria que contiene plaquetas suspendidas en plasma u otra solución aditiva.
Concentrado de plaquetas obtenido a partir de Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Componente sanguíneo obtenido a partir de la centrifugación de plasma rico en plaquetas (PRP) a altas velocidades, contiene plaquetas suspendidas en plasma u otra solución aditiva.
Concentrado de plaquetas Crioconservadas: Es el concentrado de plaquetas que se congela añadiendo un agente crioprotector. La congelación debe realizarse en las 24 horas post extracción y el almacenamiento debe ser a – 80° C o inferior.
Crioprecipitado: Componente plasmático preparado a partir de plasma fresco congelado, mediante precipitación de las proteínas durante la descongelación y su posterior concentración y suspensión en un pequeño volumen de plasma.
Glóbulos Rojos Estándar: Es el componente sanguíneo obtenido al separar la mayor parte del plasma de la sangre total, por centrifugación o sedimentación en cualquier momento antes de la fecha de caducidad.
Glóbulos Rojos sin capa leucoplaquetaria o pobres en leucocitos: Es el componente sanguíneo obtenido al retirar de la sangre total la capa leucoplaquetaria y la mayor parte del plasma.
Glóbulos Rojos en solución aditiva: Es el componente sanguíneo preparado por centrifugación de la sangre total, retirando la mayor parte del plasma y añadiendo a los glóbulos rojos una solución aditiva apropiada.
Glóbulos Rojos sin capa leucoplaquetaria o pobres en leucocitos en solución aditiva: Es el componente sanguíneo preparado por centrifugación de la sangre total, retirando la mayor parte del plasma y de la capa leucoplaquetaria y añadiendo a los hematíes una solución aditiva apropiada.
Glóbulos Rojos Leucorreducidos sin solución aditiva: Es el componente sanguíneo obtenido tras la eliminación de la mayor parte de los leucocitos (recuento < 1 x 10 /Unidad) del concentrado de hematíes por filtración y solamente contiene anticoagulante.
Glóbulos Rojos Leucorreducidos en solución aditiva: Es el componente sanguíneo obtenido tras la eliminación de la mayor parte de los leucocitos (recuento < 1 x 10 /Unidad) del concentrado de hematíes por filtración y añadiendo una solución aditiva adecuada.
Glóbulos Rojos Leucorreducidos en solución aditiva obtenido de la filtración de sangre total: Es el componente sanguíneo obtenido tras la eliminación de la mayor parte de los leucocitos (recuento < 1 x 10 /Unidad) de la sangre total por filtración, obtenido mediante centrifugación y añadiendo una solución aditiva adecuada.
Glóbulos Rojos congelados – desglicerolados: concentrado de glóbulos rojos obtenidos a partir de una unidad de glóbulos rojos a la que se añade glicerol, que actúa como crioprotector, antes de proceder a su congelación a una temperatura de –65 a –200 °C, a la que se pueden almacenar durante períodos de hasta 10 años. En el momento de usarlos se descongelan, se elimina el glicerol por lavado y luego se reconstituyen con solución salina fisiológica hasta alcanzar un hematocrito del 70 a 80%; después de esto se pueden guardar a la temperatura de conservación de los glóbulos rojos (1 a 6 °C) durante no más de 24 h, teniendo en cuenta que el proceso se realiza en un sistema abierto. Después de la desglicerolización se debe recuperar al menos un 80% de los glóbulos rojos originales, cuya viabilidad debe ser del 70%, 24 h después de la transfusión.
Glóbulos Rojos obtenidos por aféresis: Componente obtenido de un solo donante utilizando un equipo de separación automatizado. Sus características dependerán de las soluciones aditivas, del anticoagulante o de los métodos de procesamiento que se usen.
Mezcla de unidades de Plaquetas: suspensión de plaquetas obtenida mediante el procesamiento de varias (maximo 6) unidades de sangre total y su mezcla durante o despues de la separación. Dichas suspensiones pueden ser sometidas a leucorreducción con el fin de obtener recuentos 6 de leucocitos inferiores a 1 x 10 . Plasma congelado o residual: es el plasma simple o pobre en factores obtenido de una unidad de sangre total después de seis horas de recolección o antes de la fecha de vencimiento de una unidad de sangre total. Este plasma también puede ser resultado del plasma fresco congelado (PFC) que ha superado su fecha de expiración o que ha sido desprovisto del crioprecipitado.
Plasma fresco congelado (PFC): Componente sanguíneo obtenido de donante único a partir de una unidad de sangre total o mediante aféresis tras la separación de los glóbulos rojos. Debe congelarse en un periodo de tiempo inferior a las seis horas después de la recolección de la unidad, cuando el sistema de conservación durante este tiempo sea la refrigeración convencional. Cuando para dicha conservación se usen otros métodos por ejemplo, los basados en 1,4 butadoniol, el tiempo límite para la separación y las condiciones de almacenamiento y transporte deberán estar fijados en los procedimientos del banco, teniendo en cuenta la recomendación de la casa comercial respecto a la temperatura ambiente del sitio de almacenamiento de las unidades conservadas por este método. La congelación de estos componentes debe llevarse a cabo a una temperatura de mínimo -18º grados centígrados, de manera que se asegure el mantenimiento de los factores lábiles de la coagulación.
Plasma Rico en Plaquetas: componente sanguíneo intermedio obtenido por centrifugación de una unidad de sangre total a bajas velocidades, que contiene la mayoría de plaquetas de esa unidad.
Sangre total: es el componente sanguíneo obtenido a partir de un donante, mezclada con anticoagulante, conservada en un contenedor estéril y que no se ha fraccionado. Su principal uso es como producto inicial para la preparación de otros componentes sanguíneos.
Control de calidad.
- Todos los componentes sanguíneos deben ser inspeccionados visualmente, en cada etapa del procesamiento e inmediatamente antes de ser distribuidos. El componente debe ser retirado si existe evidencia de ruptura, daño o defecto en la bolsa, aire excesivo, sospecha de contaminación microbiológica o cualquier otra alteración como agregación plaquetaria, turbidez fuera de lo normal, hemólisis u otro cambio anormal de color.
- El control de calidad, debe realizarse con una frecuencia mensual y después de cada mantenimiento preventivo o correctivo de los equipos involucrados en la preparación de los componentes sanguíneos (centrifugas refrigeradas, equipos de fraccionamiento automatizados o semi automatizados).
- El control de calidad de la sangre total, concentrados de glóbulos rojos, concentrados plaquetarios y plasmas frescos congelados cuando el número de unidades producidas de estos componentes supera las 400 unidades mes, se debe llevar a cabo en por lo menos el 1% de estas unidades, cuando la producción es inferior a este valor el control de calidad se realizara a 4 unidades mensuales.
- Cada parámetro verificado para el control de calidad debe presentar un porcentaje de conformidad superior a 75%, a excepción del cultivo microbiológico que debe presentar conformidad del 100%
Tener en cuenta:
-Equilibrio adecuada de las unidades.
-Control de la velocidad a utilizar.
-Control del tiempo.
-Control de la temperatura de centrifugación.
-Cuidado del retiro de las unidades de la centrifuga.
Plasma
1. Para su transfusión, el plasma se descongela a 37ª en un baño maría ó con calor seco en un tiempo aproximado de 20 minutos. Descongelar el plasma fresco congelado de 30 a 37°C.
2. Una vez descongelado debe ser transfundido inmediatamente ó bien en las seis horas siguientes a su descongelación para que mantenga sus propiedades terapéuticas, es decir, el aporte de los factores lábiles de la coagulación. Se debe de regular la temperatura de 30 a 37°C para no inactivar algunos de los factores de la coagulación. Transfundir en un tiempo no mayor de 6 horas después de descongelado, recordar que a mayor tiempo de descongelación pierden actividad los factores de la coagulación.
3. En un adulto sin disfunción cardiovascular, una unidad de 200-300 ml de plasma se transfundirá en 20-30 minutos. En cualquier caso, la transfusión no debe exceder las dos horas de duración.
Crioprecipitado
Descongelar el producto en baño maría Descongelar a una temperatura estricta menor o igual a 37°C. a menos de 37°C y administrar de inmediato.1 El F VIII es muy lábil, a una temperatura mayor de 37°C, se inactivaría y no habría ninguna respuesta clínica en el paciente.
Transporte
Se mantendrá un colemans dentro del refrigerador de banco de sangre, el cual contendrá, en este mismo orden, unidades refrigerantes, geles a 4° C y un termómetro de mínima y máxima. Es aquí donde se depositaran las unidades de glóbulos rojos. En caso de transporte de plaquetas, Crioprecipitados y plasmas, solo se transportaran en un colemans a temperatura ambiente que contenga un termómetro.
Prueba de hemaglutinación indirecta (HAI): utiliza glóbulos rojos sensibilizados con antígeno T. cruzi, como resultado estos glóbulos rojos sensibilizados son aglutinados por anticuerpos específicos.
Pruebas treponémicas: son específicas para la detección del T. pallidum, entre ellas están Hemaglutinación (TPHA), absorción de anticuerpos fluorescentes contra T.pallidum (FTA- ABS), Microhemoaglutinación de anticuerpos anti T. pallidum (MHATP) y aglutinación de partículas de T.pallidum (TPPA).
2. ¿Cuáles son las pruebas de control biológico de la sangre, como se hacen y porque son necesarias?
Finalmente, dentro de las complicaciones más graves de la transfusión y de mayor impacto en salud pública están las infecciones transmisibles por transfusión (ITT) de sangre o sus componentes o derivados. Los principales agentes asociados con ITT son: el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), las hepatitis B y C, enfermedad de Chagas, sífilis, malaria y virus linfotrópico humano (HTLV I/II) entre otras. La probabilidad de infectarse con VIH y VHC al recibir una unidad reactiva para estos virus es muy alta dado que entre el 90% y el 100% de los receptores hacen seroconversión, sin tener relación estas tasas con la edad, sexo, motivo de la transfusión u otras enfermedades del receptor.
VIH
El diagnóstico de la infección por VIH se basa en la detección de anticuerpos séricos (anti-VIH) por las diferentes pruebas tamiz. Sin embargo, existe un periodo aproximado de tres semanas que transcurren entre la contaminación y la aparición de los primeros anticuerpos. Durante la infección temprana, el antígeno p24 es detectado alrededor de 1 a 2 semanas antes de que las pruebas de anticuerpos sean positivas, es por eso que la detección del antígeno p24 del VIH puede reducir el período de seroconversión. La detección del antígeno p24 y de los anticuerpos anti-VIH-1 y anti-VIH- 2, permite reducir el periodo de ventana serológica y reducir el riesgo de transmisión de la infección.
Técnicas de Laboratorio
Las pruebas pueden clasificarse en directas e indirectas, según si se desea detectar la presencia del virus, sus proteínas, ácidos nucleicos, o la respuesta inmunitaria humoral o celular por parte del huésped, para ello los marcadores serológicos son los anticuerpos anti-VIH (1,2,O) y el antígeno p24.
Pruebas de Tamización: Se realizan mediante inmunoensayos enzimáticos que emplean como antígeno péptidos sintéticos del virus VIH ½, VIH 1 del grupo “O” marginal, los que permiten detectar todas las clases de anticuerpos dirigidos contra estos antígenos. Algunos ensayos detectan antígenos y anticuerpos, este tipo de inmunoensayos enzimáticos emplean antígeno recombinante, pépticos sintéticos del VIH ½, VIH 1 del grupo “O” marginal y anticuerpos para detección de Ag p24.
Pruebas Confirmatorias o complementarias: La técnica más empleada es el Western Blot, que permite discriminar contra que antígeno se dirigen los anticuerpos presentes en el suero.
Hepatitis B
Con la exposición al virus VHB, el antígeno HBs (HBsAg) aparece después de varias semanas y puede persistir varios meses, la infección se denomina entonces crónica. La desaparición del HBsAg es habitualmente seguida de la aparición de anticuerpos anti-HBsAg, considerados como un signo de curación.
Detección Cualitativa del Antígeno de Superficie del Virus de la Hepatitis B (HBsAg) El HBsAg aparece de varios días a varias semanas después de la exposición al virus, antes de la aparición de la sintomatología y aumento de las transaminasas (periodo de incubación) y puede persistir varios meses. La persistencia del HBsAg durante más de 6 meses define serológicamente la infección crónica ligada al VHB, su desaparición es habitualmente seguida de la aparición de anticuerpos anti-HBsAg, signo de curación en este caso, la presencia de anticuerpos anti-HBsAg está asociada a la de anticuerpos anti core (anti-HBc). El antígeno e de la hepatitis B (HBe) es una proteína circulante de secuencia próxima a la del antígeno core (HBc) pero presenta una antigenicidad distinta. Durante las hepatitis agudas o crónicas la presencia del HBe esta generalmente asociada a una replicación viral intensa. Su desaparición se correlaciona con la aparición de anticuerpos anti-HBe. La seroconversión de anti HBe es pronóstico generalmente de una evolución hacia la curación. Sin embargo, la selección posible de una cepa mutante incapaz de sintetizar el antígeno HBe se traduce igualmente por la seroconversión de anti- HBe y limita el pronóstico de los marcadores HBe y anti-HBe en este caso, solo la detección del ADN del virus puede ser utilizado para poner en evidencia directamente la replicación viral.
Detección Inmunoenzimática Cualitativa de los Anticuerpos Totales Contra el Antígeno Core del Virus de la Hepatitis B (anti – HBc)
El antígeno del core (HBcAg) es un antígeno intracelular que expresan los hepatocitos infectados y que por tanto no se pueden detectar mediante los análisis serológicos. Sin embargo es posible determinar los anticuerpos contra este antígeno. Los anticuerpos totales dirigidos contra el antígeno core del virus de la Hepatitis B (anti-HBc de clase IgM e IgG), pueden ser detectados en el suero de pacientes con infección aguda o crónica, convalecencias, en pacientes curados o portadores asintomáticos mucho después de la infección, por lo que se constituyen en marcadores de una infección en curso o antigua causada por VHB. En la hepatitis B aguda, los anti - HBc (IgM e IgG) son detectados después de 2 a 4 semanas luego de la aparición de los antígenos HBsAg y HBe. Mientras que los anti - HBc IgM son transitorios, disminuyen en la curación o como paso a la cronicidad y son útiles en el diagnóstico de la hepatitis aguda en periodo ventana cuando no han aparecido los anti-HBsAg y el HBsAg ya se ha vuelto negativo; los anti - HBc IgG se detectan en títulos altos durante la infección y persisten después de la curación, pueden perdurar durante años y permanecer durante toda la vida. El anti - HBc es un anticuerpo que no ofrece protección, un resultado “positivo” o “reactivo” indica una infección previa o actual, pero también podría ser un falso positivo, por tanto su interpretación depende de los resultados obtenidos para HBsAg, anti HBsAg y anti HBc IgM; dado que si se presenta con el anti - HBsAg positivo indica infección previa y recuperación.
Determinación Cuantitativa de las Ig M dirigidas contra el Antígeno Core del Virus de la Hepatitis B
Los anticuerpos anti-HBc de tipo IgM representan un marcador indirecto de la replicación viral, reflejo de la respuesta del huésped, frente al HBc intrahepático. El diagnostico de una hepatitis aguda se basa en la detección del HBsAg y del anti-HBc IgM. Los otros marcadores permiten apreciar el grado de contagiosidad, la evolución de la infección y seleccionar los pacientes que deben ser controlados. Durante una hepatitis aguda, los títulos de antiHBc IgM están generalmente elevados (>100 PEIU/mL), después disminuyen en un plazo de 6 a 8 meses, en el cual hay curación o pasa a la cronicidad. Los anticuerpos totales anti-HBc esencialmente de tipo IgG, persisten aún después de la curación. En el caso de una hepatitis fulminante, la expresión de HBsAg puede ser limitada, los anti-HBc IgM pueden ser entonces el indicador de una replicación viral activa. En una hepatitis crónica, la aparición de los anti HBc IgM es el reflejo de la citólisis hepática, ponen así en evidencia una fase activa de la enfermedad. Un titulo positivo para el HBe y ADN de VHB séricos es una ayuda considerable en el diagnóstico pero un titulo negativo no lo excluye; el diagnostico se hará a la vez gracias a los criterios histológicos y serológicos. Para los buenos respondedores, el titulo de los anti-HBc IgM permite seguir la repuesta a los tratamientos antivirales.
Determinación de anticuerpos anti HBsAg: La presencia de anticuerpos anti HBsAg se interpreta generalmente como indicador de recuperación e inmunidad para el VHB, sin embargo también se desarrollan en personas vacunadas adecuadamente contra el virus.
Pruebas Confirmatorias o complementarias
· Confirmación HBsAg, por neutralización. (No contemplado en el algoritmo establecido en este documento). · Determinación de los anti- HBc IgM de VHB · Determinación anti-HBsAg
Hepatitis C
La presencia de anticuerpos frente al virus de Hepatitis C en pacientes infectados ha impulsado al desarrollo de ensayos inmunoserológicos específicos de estos anticuerpos. Sin embargo, la presencia de anticuerpos es solamente una medida de la exposición previa al virus y no sirve como marcador de infección actual. En contraste, la detección y determinación cuantitativa de ARN del virus de Hepatitis C mediante amplificación de ácidos nucleicos por la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) proporciona una medida de la viremia activa. Utilizando esta técnica es posible detectar la viremia antes de la seroconversión inmunológica y detectar cambios en la carga viral de pacientes con infección crónica y positiva para anticuerpos, sometidos a terapia con interferón.
Pruebas de tamización
Se llevan a cabo mediante la detección de anticuerpos frente a péptidos recombinantes del VHC por métodos de inmunoensayo, los cuales actualmente tienen una sensibilidad superior al 99%. Los anticuerpos anti-VHC aparecen en el suero de los pacientes al cabo de unas 6 semanas tras la infección. Durante este período de ventana serológica, la determinación de estos anticuerpos es negativa, por lo que la negatividad de estas pruebas en una muestra única no descarta la infección por el VHC. Por otra parte, su positividad no distingue entre los pacientes con infección pasada y los que presentan una infección crónica activa. Los métodos actualmente usados, contienen una mezcla de péptidos sintéticos o recombinantes, o una combinación de ambos, frente a los que se miden los anticuerpos IgG que tiene la muestra. Cuando se indica que un suero es reactivo con esta metodología se está afirmando que tiene anticuerpos frente a alguno o todos los antígenos empleados en la prueba, pero no sabemos frente a cuál o cuáles. En la actualidad, todas las marcas comerciales poseen diferentes mezclas de antígenos y son considerados de "tercera generación"; incluyen antígenos derivados de la nucleocápside (c22-3), de la región no estructural NS3/NS4 (c33-c, c100-3, C200) y de alguna parte de NS5.
Pruebas confirmatorias o complementarias La confirmación de anticuerpos de los donantes que obtuvieron dos resultados reactivos en la prueba de tamización, se lleva a cabo con una prueba tipo Blot. Las cuales se basan en las técnicas de absorción, en las que inmunógenos específicos (es decir: poliproteínas antigénicas) codificados por el genoma del virus son inmovilizados en una membrana como soporte. La visualización de la reactividad de los anticuerpos anti VHC de las muestras con las proteínas individuales codificadas por el virus se logra utilizando un conjugado enzimático de anti IgG humana en conjunto con un substrato enzimático colorimétrico. La interpretación de la prueba se basa en el patrón de reacción de bandas presente en la tira, que se puede presentar como: Positivo, Negativo e Indeterminado. La determinación cualitativa o cuantitativa de ARN del VHC, mediante amplificación de ácidos nucleicos, es considerada como una prueba complementaria.
T. cruzi
En 1992 como recomendación del primer encuentro de Bancos de sangre se ordenó la realización de un estudio y encuesta de seroprevalencia en los Bancos de Sangre para la infección de T. cruzi encontrándose que la tasa de prevalencia para la infección era superior a la de los cuatro marcadores de tamiz obligatorio descrito por el artículo 42 del decreto 1571 de 1993; indicando esto, que la transfusión sanguínea constituye un mecanismo muy importante de transmisión de esta infección y por ende de enorme trascendencia en salud pública a nivel nacional, por ello el Ministerio de Salud emitió en 1995 la resolución 1738 por la cual “se ordena la práctica de la prueba de serología para T. cruzi en todas y cada una de las unidades de sangre recolectadas por parte de los Bancos de sangre”.
Pruebas de tamización
El uso de inmunoensayos enzimáticos permiten detectar anticuerpos anti T.cruzi, reconocidos específicamente por péptidos sintéticos, recombinantes y extracto crudo o lisado de epimastigotes de T cruzi.
Pruebas complementarias
Prueba de inmunofluorescencia indirecta (IFI): se basa en el uso de láminas portaobjetos que contienen epimastigotes de T. cruzi previamente fijados y listos para la identificación de inmunoglobulinas específicas (anticuerpos de clase IgG) presentes en el suero del paciente. Éstas se adhieren a la membrana del parásito, siendo detectadas por medio de un conjugado (anti-IgG humana) marcada con isotiocianato de fluoresceína.
Prueba de hemaglutinación indirecta (HAI): utiliza glóbulos rojos sensibilizados con antígeno T. cruzi, como resultado estos glóbulos rojos sensibilizados son aglutinados por anticuerpos específicos.
Sifilis
La sífilis se adquiere por contacto sexual y vía vertical, la transmisión transfusional es inusual dado que el Treponema pallidum sobrevive entre 24 a 48 horas en condiciones de refrigeración, manteniéndose el riesgo solo para componentes como las plaquetas que se almacenan a temperatura ambiente. La tasa de casos reportados se ha mantenido estable en las últimas tres décadas, con compromiso mayoritario de la población sexualmente activa, lo que mantiene en riesgo permanente a las mujeres en edad fértil y por ende a los fetos.
Pruebas de tamización
Pruebas No treponémicas: no detectan anticuerpos específicos contra T. pallidum y muestran baja sensibilidad y especificidad, dentro de estas pruebas se encuentran el VDRL y el RPR. Un resultado positivo puede ser indicio de una infección activa tratada ó no tratada, o falsos positivo que pueden presentarse en el 1 a 3% de la población general, mujeres embarazadas, pacientes con lepra, malaria, entre otras. Si la sífilis es tratada de forma adecuada el resultado puede volverse negativo aunque existen casos en que duran positivos por mucho tiempo e incluso de por vida.
Anticuerpos no específicos, reaginas
Estos anticuerpos llamados así porque reaccionan, no son específicos frente al Treponema pallidum, sino frente a los lípidos tisulares. Se ha sugerido que la infección por este germen destruye los tejidos lipídicos del huésped, diseminando la fracción lipoidal que se combina con la fracción proteica de la espiroqueta estimulando la producción de reaginas. Así la reagina aunque no es un anticuerpo específico, se produce en todos los pacientes infectados y su título tiene relación con el número y extensión de las lesiones activas.
Se denomina reagina a una proteína similar a un anticuerpo, que se une a un antígeno, como pueden ser la cardiolipina y la lecitina en las pruebas no-treponémicas, y se denomina anticuerpos reagínicos a anticuerpos no-treponémicos, producidos por un individuo infectado con T pallidum, contra sus propios tejidos o contra células de mamíferos. Estos anticuerpos reagínicos, no son exclusivos de la sífilis y también son producidos en otras enfermedades infecciosas.
Esta prueba se puede realizar en lámina y ser observada al microscopio como un precipitado de partículas finas (floculación), o se puede realizar en un tubo de ensayo y ser leída macroscópicamente.
Los resultados de VDRL en lámina son comunicados como no reactivos (no hay floculación, débilmente reactivos (ligera floculación, y reactivos floculación definitiva. Todos los sueros reactivos se diluyen seriadamente, a cada dilución se le realiza la prueba de VDRL y se registra el titulo máximo obtenido. Rara vez se tiene un paciente con título elevado en las diluciones y con VDRL no reactivo en la muestra sin diluir (fenómeno de prozona: excdso de ac), si ocurriera es más frecuente en la sífilis secundaria.
Pruebas treponémicas: dentro de estas pruebas se encuentran los inmunoensayos enzimáticos, mediante los cuales se detectan anticuerpos anti T. pallidum IgM, IgG o ambos, con el uso de antígenos recombinantes.
Pruebas confirmatorias
Pruebas treponémicas: son específicas para la detección del T. pallidum, entre ellas están Hemaglutinación (TPHA), absorción de anticuerpos fluorescentes contra T.pallidum (FTA- ABS), Microhemoaglutinación de anticuerpos anti T. pallidum (MHATP) y aglutinación de partículas de T.pallidum (TPPA).
HTLV I/II
Las muestras reactivas en las pruebas tamiz requieren otras pruebas más específicas para confirmar la seropositividad para el HTLV-I/II. En estas pruebas complementarias se deben identificar los anticuerpos frente a las proteínas centrales del core (gag) y de la envoltura (env) de los virus HTLV-I y HTLV-II. El Western –blot es uno de los análisis complementarios utilizados con mayor frecuencia, en el cual se incluyen antígenos víricos naturales del HTLV-I.
Pruebas de tamización Inmunoensayos enzimáticos: detección inmunoenzimática cualitativa de anticuerpos contra los virus HTLV I–II, los cuales utilizan como fase sólida pocillos revestidos con antígenos recombinantes HTLV I y HTLV II. El conjugado utilizado consiste en una mezcla de anti anticuerpos contra los antígenos HTLV I y HTLV II y una enzima en la mayoría de los casos peroxidasa. Si hay presencia de anticuerpo anti-HTLV I/II se forma un complejo antígeno anticuerpo al cual se pega el conjugado para luego ser detectado y medido colorimétricamente.
Pruebas Confirmatorias o complementarias
Los Inmunoblot son inmunoensayos enzimáticos en tira que permiten confirmar la presencia de anticuerpos contra el HTLV I – II, utilizando antígenos definidos derivados de proteínas víricas del HTLV I-II modificadas e inactivadas ó proteínas desarrolladas mediante ingeniería genética. Los antígenos utilizados son proteínas recombinantes purificadas y fijadas sobre membranas de nylon o nitrocelulosa. Las secuencias seleccionadas permiten la detección de anticuerpos con una amplia especificidad para todos los antígenos conocidos del virus HTLV.
Agenda III
1. ¿Cómo se preparan los principales componentes sanguíneos?
Concentrado de glóbulos rojos
Glóbulos rojos lavados
Plaquetas
2. ¿Cuáles son los criterios clínicos y de laboratorio para el uso de la sangre y sus componentes?
Profiláctica
La recomendación de transfusión de plaquetas de manera profiláctica está indicada para reducir el riesgo de hemorragia en pacientes con trombocitopenia grave de menos de 5 000 a 10 000 plaquetas por microlitro.
2) Pacientes con disfibrinogenemias.
3) Pacientes con enfermedad de Von Willebrand, que no responde a DDAVP (dermopresina) o no se dispone del medicamento o liofilizado de factor VIII rico en Von Willebrand.
4) Profilaxis quirúrgicas y manejo de hemorragia en paciente urémico.
5) Corrección de hemorragia de la microcirculación en paciente con transfusión masiva, con niveles de fibrinógeno menor a 100 mg/dl.
6) Terapia de reemplazo en pacientes con déficit de factor XIII.
3. ¿Cómo se realiza el proceso de transfusión sanguínea?
Fase pre transfusional
5. Entrega del mismo, con su respectiva etiqueta o rotulo de transfusión Sanguínea 6- Cumplir con responsabilidad los requisitos previos evita inconvenientes como: pedidos innecesarios, suspensiones de los mismos, devoluciones, etc. y por ello pérdida del hemocomponente.
Recordar
Concentrado de glóbulos rojos
Son preparados a partir de una unidad de sangre total tras la extracción de unos 200 a 250 mL de plasma. También se pueden obtener por procedimientos de aféresis, aunque no es lo habitual . Volumen: aproximadamente 300 mL. Almacenamiento: 1 a 6 °C. Ht: 70 a 80% durante 42 días con CPDA-1 o 35 días con CPD. Capacidad de transporte de oxígeno igual a la de sangre total, dado que contiene el mismo número de GR por unidad.
Glóbulos rojos lavados
Son concentrados de GR lavados con solución salina fisiológica. El lavado se puede hacer por procedimientos manuales o usando máquinas especiales para tal fin. Después del lavado, las células son suspendidas en solución salina fisiológica, a un Ht del 70 a 80%, en un volumen aproximado de 180 mL. Con esta técnica se puede reducir la concentración de leucocitos y aumentar la remoción de plaquetas y restos celulares.
Glóbulos rojos irradiados
La radiación de componentes sanguíneos celulares (concentrado eritrocitario, concentrado plaquetario y concentrado de granulocitos) se realiza con rayos gamma, con una dosis mínima de 2500 cGy (2500 rad) y dosis máxima de 5000 cGy (5000 rad), dentro de los primeros 14 días de obtenida, y después pueden ser almacenados hasta el día 28 postradiación en el caso del CE. El objetivo que se persigue es eliminar la capacidad mitótica de los linfocitos para evitar la enfermedad injerto contra hospedero asociado a transfusión en receptores de riesgo.
Plaquetas
Se preparan por centrifugación a partir de una unidad de sangre total. Una unidad debe contener al menos 5,5 1010 plaquetas (3) en un volumen de plasma de aproximadamente 50 a 70 mL, que permita mantener un pH > 6,2 durante el almacenamiento. Pueden almacenarse durante períodos de 5 días entre 20 y 24 °C con agitación constante, que garantiza su supervivencia y su viabilidad postransfusional normal; también se pueden almacenar a 22 °C durante 72 h o a 4 °C durante 48 h. El tiempo de transfusión no debe superar las 4 h.
Plasma Fresco Congelado
Se obtiene a partir de una unidad de sangre total después de la separación de los GR. Una vez separado, debe congelarse a temperaturas ≤ –30 °C para garantizar la presencia de los factores lábiles de la coagulación (3, 18, 24, 25). Durante mucho tiempo se utilizó para tratar las pérdidas de volumen sanguíneo, pero en los últimos tiempos este uso ha disminuido. En su composición predomina el agua, con alrededor de un 7% de proteínas y un 2% de carbohidratos y lípidos. Contiene todos los factores de la coagulación y proteínas plasmáticas y posee concentraciones importantes de factores V y VIII, aunque estas disminuyen en los primeros 7 días de almacenamiento.
Crioprecipitado
Es un concentrado de proteínas plasmáticas de alto peso molecular que se precipitan en frío y se obtiene a partir de la descongelación (4 a 6 °C) de una unidad de PFC, que deja un material blanco (crioprecipitado) que permanece en la bolsa después de transferir a otra unidad la porción de plasma descongelado. Su volumen es de aproximadamente 15 a 20 mL después de eliminar el plasma sobrenadante. Se vuelve a congelar a temperaturas de –18 a –20 °C en la hora siguiente a su preparación y tiene una vida media de 1 año. Contiene concentrado de factor VIII:C (actividad procoagulante), 80 a 120 U; factor VIII:vWF (factor de von Willebrand), 40 a 70%; fibrinógeno, 100 a 250 mg, y factor XIII, 20 a 30%. También es fuente de fibronectina, una proteína que participa en la fagocitosis.
2. ¿Cuáles son los criterios clínicos y de laboratorio para el uso de la sangre y sus componentes?
- Glóbulos rojos
Su principal indicación es el tratamiento de la anemia aguda y crónica en pacientes que únicamente necesitan un aumento de la capacidad de transporte de oxígeno y de la masa celular. La necesidad de transfusión de este componente varía de un individuo a otro y según las circunstancias clínicas. La mejor forma de evaluar dicha necesidad consiste en la combinación de datos clínicos, como el funcionamiento cardíaco y la demanda actual de oxígeno, con datos de laboratorio.
La principal función de este componente es aumentar la capacidad transportadora de oxígeno de la sangre al incrementar la masa eritrocitaria. La decisión de transfundir o no va estar dada no solo por el nivel de masa eritrocitaria, sino también por la capacidad de compensación del paciente, patología de base y restricciones en el intercambio gaseoso y fracción inspirada de oxígeno que son elementos importantes en la oferta de oxígeno tisular. En consecuencia, debemos considerar un umbral razonable para indicar una unidad de GR un valor de hemoglobina 7 g/dL o hematocrito de 21%, en sujeto adulto sin patología cardiaca o pulmonar concomitante y que presente síntomas de hipoxia tisular en condiciones de normovolemia.
El volumen a transfundir depende de la intensidad de la anemia, del estado del sistema circulatorio y de la capacidad funcional cardiaca, respiratoria y renal. En adultos, en casos de anemias sintomáticas habitualmente se requiere de dos unidades de concentrados eritrocitarios; sin embargo, es recomendable evaluar la respuesta (hematocrito, clínica) después de cada unidad transfundida para determinar la necesidad de mayor aporte. El objetivo es transfundir el mínimo de unidades necesarias para revertir la sintomatología.
La etiología de la anemia ha de investigarse siempre. La transfusión debe restringirse a las etiologías que carecen de un tratamiento alternativo (p.e. hierro, ácido fólico, corticoides, etc.) o a los pacientes en quienes la anemia produzca o pueda producir síntomas o signos de hipoxemia.
Se debe evaluar:
1. Etiología de la anemia. Se distinguirán las siguientes causas:
a.Aguda hemorrágica
b.Aguda hemolítica
c.Crónica, no tratable con fármacos
d.Crónica, tratable con fármacos.
2. Volumen de la hemorragia (en el caso de la anemia hemorrágica aguda).
3. Intensidad de la anemia (Cifra de Hb o Hcto), teniendo en cuenta que estos parámetros carecen de valor en caso de hemorragia activa.
4. Repercusión clínica. La presencia de manifestaciones de hipoxemia o de factores de riesgo cardiovascular apoyan la indicación de la transfusión de concentrado eritrocitario.
- Glóbulos rojos lavados
Indicaciones:
1) Prevenir reacciones febriles postransfusionales en pacientes politransfundidos y que hayan presentados al menos 2 reacciones febriles previamente.
2) Prevenir inmunización a antígenos HLA en sujetos en quienes se esté programando un trasplante de médula ósea, o paciente que será politransfundido con GR o plaquetas.
3) Prevención de infección por CMV en sujetos inmunocomprometidos y con serología negativa para CMV:
a. Embarazadas.
b. Recién nacido de menos de 1200 g. (hijo de madre seronegativa).
c. Receptor de trasplante de médula ósea alogénico de donante seronegativo para CMV.
d. Candidato a trasplante de médula ósea.
e. Receptores de trasplante de órgano sólido de donante seronegativo para CMV.
f. Paciente portador de infección por VIH.
g. Paciente sometido a esplenectomía.
- Glóbulos rojos irradiados
Está indicado su uso para prevenir la enfermedad de injerto versus huésped en pacientes con riesgo conocido y demostrado de presentar esta complicación:
a. Receptores de trasplante de médula ósea autó- logo o alogeneico.
b. Paciente con inmunodeficiencia celular congénita.
c. Paciente con enfermedad de Hodgkin.
d. Recién nacido de pretérmino de menos de 1200 g.
e. Recién nacido que haya recibido transfusión intrauterina.
f. Transfusión intrauterina.
g. Exsanguíneo transfusión en recién nacido.
h. Donantes consanguíneos de primer grado con receptor.
- Plaquetas
Es importante establecer la causa de la trombocitopenia antes de indicar la transfusión. En términos generales la transfusión de plaquetas está indicada en las siguientes situaciones:
- Tratamiento de hemorragia asociada a trombocitopenia o disfunción plaquetaria.
- Profilaxis de complicaciones hemorrágicas en pacientes con trombocitopenia sometidos a cirugía o procedimientos invasivos.
- Profilaxis de hemorragias en pacientes con trombocitopenia severa.
Algunas indicaciones incluyen el tratamiento de hemorragias causadas por trombocitopenia con un recuento < 50 000/L o en pacientes con plaquetas que funcionan anormalmente, por causas congénitas o adquiridas; la prevención de hemorragias durante la cirugía o ciertos procedimientos invasores en pacientes con recuentos de plaquetas < 50 000/L, y la profilaxis en pacientes con recuentos < 5 000 a 10 000/L asociados a aplasia medular o hipoplasia debida a quimioterapia o invasión tumoral. No están demostrados sus efectos beneficiosos en las transfusiones masivas ni en la cirugía cardiovascular. Las indicaciones deben ser individualizadas, puesto que no todos los pacientes sangran por igual; algunos con trombocitopenia estable pueden tolerar recuentos de plaquetas < 5 000/L sin grandes hemorragias. Durante mucho tiempo se han usado las transfusiones de plaquetas con fines profilácticos, para mantener el recuento de plaquetas.
Profiláctica
La recomendación de transfusión de plaquetas de manera profiláctica está indicada para reducir el riesgo de hemorragia en pacientes con trombocitopenia grave de menos de 5 000 a 10 000 plaquetas por microlitro.
- Pacientes estables con buenas condiciones generales y con cuenta de plaquetas <10 000/µl ya sea por quimioterapia o trasplante de células progenitoras hematopoyéticas y en los trasplantes de órganos sólidos.
- Pacientes con tumores de vejiga o con necrosis que van a recibir quimioterapia intensiva: transfundir con cuenta de plaquetas <20 000/µl ya que presentan mayor riesgo de sangrado.
- Pacientes con fiebre, infección, hiperleucocitosis con cuenta de plaquetas <20 000/µl y que tengan otras anormalidades de la coagulación, como en el caso de la leucemia promielocítica aguda Pacientes que van a ser sometidos a procedimientos invasivos o cirugía con cuenta de plaquetas <50 000/µl
- En el caso de punción lumbar para la aplicación de quimioterapia, la cuenta de plaquetas no debe ser menor de 50 000/µl.
La transfusión de plaquetas se debe efectuar inmediatamente antes del procedimiento invasivo. Los pacientes con trombocitopenia crónica debido a fallas de médula ósea sin sangrados significativos no requieren transfusiones profilácticas, las cuales se deben reservar para periodos de hemorragias o cuando reciben tratamientos específicos como globulina antilinfocito (GAL).
Terapéutica
En caso de hemorragia se aconsejan las transfusiones de plaquetas para mantener unos recuentos plaquetarios que van a depender del tipo de hemorragia que se desee tratar:
- Leucemias y otras neoplasias con sangrado y cuenta de plaquetas <40 000 a 50 000/µl.
- Trombocitopenias crónicas causadas por insuficiencia de la médula ósea con cuenta de plaquetas <50 000/µl con sangrado activo y recurrente.
- Hemorragias de sistema nervioso y una cuenta de plaquetas <50 000/µl.
- Trombocitopenias por consumo con hemorragia microvascular disfusa independientemente de la cuenta de plaquetas una vez que se haya corregido el consumo.
- Trombocitopenias por secuestro (hiperesplenismo) con hemorragia microvascular difusa y plaquetas <50 000/µl.
- Trombocitopenias inmunes sólo en pacientes con sangrado activo que ponga en riesgo la vida del enfermo, siempre asociado a otro tipo de terapia.
- Transfusión masiva con sangrado microvascular difuso y cuenta de plaquetas <50 000/µl.
- En procedimiento de retina y cirugía del SNC con una cuenta de plaquetas de menos de 100 000 µl.
- En trasplante hepático durante el acto quirúrgico en la fase anhepática deben elevarse las plaquetas de 50 000 a 75 000/µl.
- Alteración funcional de las plaquetas y hemorragia, independientemente de la cifra de plaquetas.
- Los pacientes sometidos a cirugía cardiaca con bomba de circulación extracorpórea que presentan sangrado microvascular difuso, independientemente de la cifra de plaquetas, deben ser transfundidos Se deben transfundir CP independientemente de la cuenta de plaquetas en trombocitopatías (disfunción plaquetaria) asociadas a sangrado
- Plasma fresco congelado
El PFC contieneconcentración similar al plasma original de todos los factores de coagulación y proteínas. La dosis debe permitir alcanzar el 30% del factor en déficit. Esto se consigue administrando 10 a 15 ml de PFC / kg de peso del paciente. En hemorragia por tratamiento anticoagulante oral el requerimiento es menor 5 a 8 ml/ kg. El uso de PFC no está indicado para aumentar el volumen plasmático o la concentración de albúmina, por ejemplo, en pacientes con cirrosis hepática. Tampoco está indicado para corregir el TP en ausencia de hemorragia (usar vitamina K).
Indicaciones:
1) Manejo de hemorragia secundaria a terapia con anticoagulante oral.
2) Manejo de deficiencias únicas de factores de coagulación. Ej. Factor V.
3) Manejo de déficit de múltiples factores asociado a hemorragia severa o CID.
4) Uso en hemofilia B, cuando no hay disponibilidad de concentrado liofilizado.
5) Terapia de reemplazo en pacientes con déficit de antitrombina III, proteína C y proteína S; en ausencia de sus concentrados.
6) Tratamiento del púrpura trombótico trombocitopénico.
1) Manejo de hemorragia secundaria a terapia con anticoagulante oral.
2) Manejo de deficiencias únicas de factores de coagulación. Ej. Factor V.
3) Manejo de déficit de múltiples factores asociado a hemorragia severa o CID.
4) Uso en hemofilia B, cuando no hay disponibilidad de concentrado liofilizado.
5) Terapia de reemplazo en pacientes con déficit de antitrombina III, proteína C y proteína S; en ausencia de sus concentrados.
6) Tratamiento del púrpura trombótico trombocitopénico.
- Crioprecipitado
Contiene principalmente fibrinógeno, factor VIII, factor de Von Willebrand, fibronectina y factor XIII. Las indicaciones de este componente están limitadas al uso en cuadros hemorrágicos asociados a las siguientes patologías:
1) Pacientes con hemofilia A, en ausencia de concentrados liofilizados de factor VIII. Para tratamiento de cuadros hemorrágicos y en profilaxis odontológica, quirúrgica o de procedimientos médicos invasivos. 2) Pacientes con disfibrinogenemias.
3) Pacientes con enfermedad de Von Willebrand, que no responde a DDAVP (dermopresina) o no se dispone del medicamento o liofilizado de factor VIII rico en Von Willebrand.
4) Profilaxis quirúrgicas y manejo de hemorragia en paciente urémico.
5) Corrección de hemorragia de la microcirculación en paciente con transfusión masiva, con niveles de fibrinógeno menor a 100 mg/dl.
6) Terapia de reemplazo en pacientes con déficit de factor XIII.
3. ¿Cómo se realiza el proceso de transfusión sanguínea?
Fase pre transfusional
1. El médico encargado deberá hacer una evaluación racional y responsable de la necesidad de administrar un componente sanguíneo, teniendo como parámetro principal el estado clínico del paciente y no solo los valores de laboratorio ( ej hb, hto, pt,ptt, rto de plaquetas, etc.
2. Comunicar al paciente o tutor la necesidad terapéutica de la transfusión asi como solicitarle la firma del consentimiento informado.
3. Emisión del pedido o solicitud de sangre .
4. Realización en el Centro transfusional de la Prueba de Compatibilidad 5. Entrega del mismo, con su respectiva etiqueta o rotulo de transfusión Sanguínea 6- Cumplir con responsabilidad los requisitos previos evita inconvenientes como: pedidos innecesarios, suspensiones de los mismos, devoluciones, etc. y por ello pérdida del hemocomponente.
Recordar
El paciente deberá ser informado:
- Riesgos de la Transfusión.
- Beneficios de la Transfusión.
- Terapias alternativas disponibles.
- Derecho de aceptar o rehusar el procedimiento.
- La transfusión deberá ser administrada bajo la responsabilidad global de un médico tratante.
- El Médico es el único responsable de diligenciar la solicitud de la transfusión, como también requerir el Consentimiento Informado del paciente.
Fase transfusional
1. El encargado de realizar la transfusión sanguínea propiamente dicha, según normativa vigente, es el personal que asiste al paciente en el Servicio (medico, etc.).
2. Es importante la plena identificación previa del paciente a transfundir.
3. Debe verificarse en la historia clínica de la existencia del Consentimiento informado debidamente llenado y firmado.
4. Revisar el hemocomponente en cuanto a su estado y verificar identificación.
5. Administrar el hemocomponente.
6. Iniciar la transfusión a goteo lento los primeros 10-15 minutos y observar algún malestar del paciente, pues las reacciones transfusionales inmediatas suceden generalmente dentro de los primeros 15 minutos; de no presentarse problema alguno, ir incrementando progresivamente la velocidad de infusión hasta el goteo prescrito.
7. Por ser la transfusión un Acto Médico, el control de la misma es responsabilidad del médico tratante, así como su registro respectivo en la Hoja de control de la transfusión (control de signos vitales y otros que se presenten).
8. De presentarse algún malestar en el paciente, detener inmediatamente la transfusión, mantener la vía con solución salina 0.9%, avisar al médico tratante así como al centro transfusional.
9. Finalmente, se registra la transfusión sanguínea en la historia clínica del paciente, con el formato respectivo.
4. ¿Cuáles son los efectos adversos asociados a la transfusión y como se investigan?
5. ¿Cuáles son las alternativas terapéuticas a las transfusiones sanguíneas?
ATSA no farmacológicas
6. ¿Cuáles son las técnicas usadas para el ahorro de la sangre?
REACCIONES TRANSFUSIONALES AGUDAS NO INFECCIOSAS
a. Reacciones febriles no hemolíticas
Una reacción transfusional no hemolítica se define como un incremento en la temperatura corporal de más de 1°C con respecto a la temperatura de base al iniciar la transfusión. La fiebre puede estar acompañada de escalofrío o temblor. Los síntomas secundarios incluyen cefalea, náuseas y vómito, pero éstos no constituyen por sí mismos una reacción febril sin un incremento de la temperatura.
Los síntomas se presentan usualmente durante la transfusión, pero pueden aparecer hasta 1 hora después del procedimiento. La reacción febril no hemolítica no es un evento que amenace la vida del paciente, pero su reconocimiento temprano es importante para excluir otras causas de fiebre. El diagnóstico diferencial incluye las reacciones hemolíticas, la contaminación bacteriana, el daño pulmonar agudo asociado a la transfusión (TRALI) y las enfermedades de base causantes de fiebre.
Muchas de las reacciones febriles a eritrocitos son el resultado de la interacción entre los anticuerpos presentes en el plasma del receptor y los antígenos presentes en los linfocitos, granulocitos o plaquetas transfundidos. Existe un umbral de leucocitos residuales necesarios para desencadenar la reacción febril (5 x 106/bolsa).
b. Reacciones alérgicas
Las reacciones alérgicas leves (urticaria) constituyen un cuadro clínico frecuente en los pacientes transfundidos. Pueden ocurrir con el uso de cualquier componente sanguíneo, incluyendo eritrocitos antólogos. Generalmente se presentan como cuadros de urticaria o ampollas eritematosas, pruriginosas y circunscritas que aparecen en el cuello y la parte superior del tórax. No suelen acompañarse de fiebre ni de otra reacción adversa.
Aproximadamente, el 10% de las reacciones alérgicas se presentan con manifestaciones pulmonares. Cuando se compromete la vía aérea superior, por edema laríngeo, aparece estridor. El compromiso de la vía aérea inferior se asocia, por su parte, a broncoconstricción, disnea, cianosis, dolor torácico y ansiedad.
El otro espectro de reacciones alérgicas lo constituye la anafilaxia, en la cual aparecen signos y síntomas sistémicos que incluyen hipotensión, pérdida de conciencia y choque. La mayoría de las manifestaciones incluyen lesiones cutáneas como urticaria, rubor, erupciones, angioedema, obstrucción de la vía aérea, tos, estridor, dolor torácico, disnea, dolor abdominal, náuseas, vómito, diarrea, taquicardia, arritmias y paro cardiorrespiratorio. La fiebre es un signo ausente, lo cual permite ayudar a diferenciar las reacciones alérgicas de las reacciones hemolíticas, la contaminación bacteriana y el TRALI.
Las reacciones alérgicas se atribuyen a la exposición a sustancias solubles en el plasma del donante que se unen con anticuerpos preformados de tipo Ig E sobre la superficie de los mastocitos, lo cual causa la liberación de histamina. Lo anterior, se apoya en el hecho que estas reacciones tienden a recurrir en un receptor previamente afectado y que son prevenidas por la remoción del plasma de los componentes celulares.
c. Reacciones hemolíticas agudas
Las reacciones hemolíticas agudas se presentan dentro de las primeras 24 horas de la transfusión. La hemólisis intravascular es mucho más común que la extravascular. Los signos y síntomas incluyen fiebre y escalofríos, náuseas, vómito, disnea, taquicardia, hipotensión, sangrado y hemoglobinuria. La falla renal es una complicación tardía. Se presenta además, dolor en los flancos abdominales, la espalda, el tórax, la cabeza y en el sitio de la infusión. El sangrado inesperado se debe a la coagulación intravascular diseminada que se presenta en ciertos pacientes.
Los hallazgos de laboratorio incluyen hemoglobinuria, aumento de la hemoglobina libre y la actividad de lactato deshidrogenasa, hiperbilirrubinemia y disminución de la haptoglobina. En casos de falla renal aumenta el nitrógeno ureico en sangre y la creatinina. La prueba directa de antiglobulina puede ser positiva con un patrón de campo mixto si se transfundieron eritrocitos incompatibles. La causa más común de una reacción hemolítica aguda es la incompatibilidad ABO. La mortalidad depende del volumen de eritrocitos incompatibles transfundidos. En una revisión de casos clínicos se encontró que si el volumen era inferior a 500 mL no había muertes asociadas con la transfusión, si estaba entre 500 y 1000 mL ascendía al 25%, y si era superior a 1000 mL, la mortalidad llegaba al 44%.
d. Hemólisis no inmune
La lisis de los eritrocitos puede ocurrir como resultado del almacenamiento, de la manipulación de la unidad o durante la infusión. Generalmente los pacientes que reciben eritrocitos lisados toleran bien la transfusión. Sin embargo, se han informado casos de daño renal, pulmonar, hemodinámico e incluso la muerte. Las manifestaciones incluyen aumento de la hemoglobina libre, hemoglobinuria, hiperkalemia y arritmias cardiacas.
Cuando se presente la reacción hemolítica, se debe suspender la transfusión y mantener el acceso venoso. La unidad y los segmentos deben ser enviados al banco de sangre. Es importante la realización periodica del potasio sérico y de pruebas de electrocardiografía. Debe asegurarse un gasto urinario adecuado.
e. Daño pulmonar agudo relacionado con la transfusión (TRALI)
Los casos de TRALI se presentan habitualmente durante o inmediatamente después de la transfusión. Generalmente son causados por la transfusión de concentrado de plaquetas o plasma, aunque los eritrocitos también se han relacionado. Los síntomas incluyen disnea, hipoxemia, taquicardia, fiebre, hipotensión y cianosis. Se debe sospechar TRALI cuando el receptor de la transfusión experimenta insuficiencia respiratoria aguda o manifiesta alteraciones radiológicas consistentes con edema pulmonar bilateral, sin que exista evidencia clínica de falla cardiaca u otra causa de falla respiratoria.
Los pacientes con neoplasias hematológicas y aquellos con enfermedades cardiacas están en mayor riesgo de TRALI. Lo anterior puede reflejar el hecho que estos pacientes reciben la mayoría de las transfusiones de plaquetas.
El TRALI se ha atribuido a la presencia de anticuerpos en el plasma de la unidad transfundida que se dirigen contra los antígenos HLA o de granulocitos (neutrófilos) presentes en el receptor. También se ha relacionado con la presencia de mediadores lipídicos inflamatorios formados en la unidad transfundida que activan a los neutrófilos del receptor y causan una lesión en los capilares pulmonares.
Lo anterior, incrementa la permeabilidad de las células endoteliales y favorece la salida del líquido hacia el especio intersticial y alveolar. En raras ocasiones, son los anticuerpos del receptor los que se dirigen contra los leucocitos remanentes del donante y desencadenan los mismos eventos descritos. El plasma de donantes mujeres multíparas puede incrementar el riesgo de TRALI, de hecho, en algunos países no se usa el plasma proveniente de mujeres donantes para transfusión.
f. Sobrecarga circulatoria
La terapia transfusional puede causar edema pulmonar agudo debido a una sobrecarga de volumen. Los niños y ancianos son la población en alto riesgo (incidencia 1%). Los incrementos rápidos de volumen no son bien tolerados por los pacientes con enfermedades cardiacas, renales y pulmonares. Los signos y síntomas de la hipervolemia incluyen disnea, cianosis, ortopnea, cefalea, hipertensión, edema, ingurgitación yugular y falla cardiaca congestiva durante o poco tiempo después de la transfusión. El diagnóstico diferencial incluye TRALI, reacciones alérgicas y otras causas no asociadas con la transfusión de falla cardiaca congestiva.
g. Reacciones metabólicas
-Toxicidad por citrato
Cuando se transfunden grandes volúmenes de plasma fresco congelado, sangre completa o plaquetas, el citrato sérico se eleva considerablemente, en especial si el paciente tiene una enfermedad hepática de base. El citrato prontamente se une al calcio ionizado y aparece la hipocalcemia que caracteriza esta reacción. Dentro de las manifestaciones clínicas se incluyen el incremento de la excitabilidad neuronal, parestesias, temblor, tetania, espasmos, fasciculaciones, hiperventilación y depresión de la función cardiaca. El citrato es rápidamente metabolizado de manera que las manifestaciones clínicas son transitorias.
Los pacientes transfundidos masivamente, así como los donantes sometidos a procedimientos de aféresis, se pueden beneficiar de la suplencia de calcio.
-Hipotermia
Los pacientes que reciben grandes volúmenes de sangre fría pueden presentar arritmias ventriculares. Este efecto, al parecer, está relacionado con la administración de sangre por catéter central localizados cerca del sistema cardionector. La hipotermia puede agravar los efectos de la hipocalcemia y la hiperkalemia. Adicionalmente, altera la funcionalidad de la hemostasia y aumenta la susceptibilidad a las infecciones (13). En casos de transfusión masiva es importante calentar la sangre antes de su transfusión.
-Hiperkalemia e hipokalemia Durante el almacenamiento de eritrocitos en condiciones de banco de sangre, el nivel de potasio se incrementa en el líquido extracelular. Si el tiempo de almacenamiento de la unidad es corto, la cantidad de potasio aunada equivale a 0.5 mEq. Si el tiempo es mayor, la cantidad de potasio es aproximadamente 5 a 7 mEq por unidad. Lo anterior, pocas veces es significativo para el nivel sérico de potasio en el paciente.
Más frecuente es la hipokalemia desarrollada porque los eritrocitos, depletados en potasio durante el almacenamiento, transportan al ser transfundidos masivamente potasio a su interior. El metabolismo del citrato contribuye también al desarrollo de hipokalemia y de alcalosis metabólica. La hiperkalemia constituye un problema serio en niños prematuros y recién nacidos, especialmente en cirugía cardiovascular y exanguinotransfusión. En estos casos se prefiere la transfusión de unidades frescas, de no más de 7 días de almacenamiento.
h. Reacciones hipotensoras
La hipotensión asociada a la transfusión es una reacción descrita recientemente. Se define como el descenso en la presión arterial que ocurre durante la transfusión en ausencia de otros signos o síntomas de otras reacciones transfusionales (fiebre, escalofríos, disnea, urticaria). La magnitud del descenso de la presión arterial es controversial, pero puede ser definido como una reducción de 10 mm Hg en la presión sistólica o diastólica a partir del valor de base pretransfusional.
La hipotensión se presenta durante la transfusión y se resuelve rápidamente cuando la transfusión es interrumpida. Si la hipotensión persiste por más de 30 minutos, debe sospecharse otro diagnóstico. Las reacciones hipotensoras se han asociado con la transfusión de eritrocitos y plaquetas y con el uso de filtros de leucorreducción. La causa de esta reacción no está definida. Probablemente está relacionada con la liberación de bradiquinina a partir de la activación de la cascada de la coagulación.
REACCIONES TRANSFUSIONALES TARDÍAS NO INFECCIOSAS
a. Reacciones hemolíticas tardías
Las reacciones hemolíticas retardadas se presentan 24 horas después de la transfusión. El tiempo entre la transfusión y el diagnóstico es muy variable. Muchos pacientes manifiestan la reacción hasta dos semanas después de la transfusión. Estas reacciones son causadas por una respuesta amnésica a los aloantígenos eritrocitarios a los cuales el paciente estaba previamente sensibilizado. Frecuentemente no se detectan los anticuerpos en el suero del receptor durante la realización de las pruebas pretransfusionales.
Las reacciones hemolíticas tardías tienden a ser menos severas que las agudas. La hemólisis que se presenta es generalmente extravascular. Algunos pacientes solamente manifiestan un cuadro anémico inexplicable. Otros hallazgos clínicos incluyen fiebre y escalofríos, ictericia, dolor abdominal y disnea. El progreso a falla renal es poco frecuente.
La identificación de los anticuerpos eritrocitarios es la clave en la prevención de las reacciones hemolíticas. Las futuras unidades transfundidas deben carecer del antígeno responsable de la reacción amnésica, aún si el anticuerpo se hace indetectable. Es necesario mantener, en cada banco de sangre, un registro de los anticuerpos clínicamente significativos.
b. Enfermedad injerto contra huésped
La enfermedad injerto contra huésped asociada a la transfusión es una complicación, generalmente fatal, asociada al injerto y expansión clonal de los linfocitos del donante en un receptor susceptible. Dichos linfocitos montan un ataque inmune contra los tejidos del receptor, donde incluyen las células hematopoyéticas y causan pancitopenia refractaria con sangrado y una predisposición marcada a las infecciones, que son las responsables, en muy buena parte, de la mortalidad de estos pacientes. Esta enfermedad es fatal en la gran mayoría de los pacientes (99%) y se presenta dentro de las primeras tres semanas postransfusión.
El mecanismo fisiopatológico no está aclarado. Se entiende que los linfocitos T del donante presentes en el componente sanguíneo, escapan de la depuración inmune del receptor lo que les permite iniciar una expansión clonal y la destrucción tisular. Lo anterior, conduce a una serie de hallazgos clínicos que incluyen: fiebre, dermatitis o eritrodermia, hepatitis, enterocolitis y pancitopenia, que aparecen diez días después de la transfusión.
Dentro de los factores que determinan el riesgo de los pacientes a esta reacción se encuentran la inmunodeficiencia de cualquier causa, el grado de similitud HLA entre el donante y el receptor y el número de linfocitos capaces de proliferación. No existe un tratamiento específico para esta entidad. La irradiación gamma de los componentes celulares se acepta como el método de prevención estándar. Este procedimiento hace que los linfocitos pierdan su capacidad replicativa sin afectar el funcionamiento de las plaquetas o los eritrocitos.
Las indicaciones de irradiación incluyen: receptores inmunocomprometidos de células progenitoras hematopoyéticas o de transplante de órganos, pacientes con desórdenes hematológicos que están bajo transplante de células hematopoyéticas, transfusiones intrauterinas, neonatos en exanguinotransfusión, enfermedad de Hodgkin e inmunodeficiencias congénitas.
c. Sobrecarga de hierro
Cada unidad de eritrocitos contiene aproximadamente 200 mg de hierro. Los pacientes crónicamente transfundidos, especialmente aquellos con hemoglobinopatías, presentan una acumulación progresiva de hierro sin la posibilidad fisiológica de su excreción.
El almacenamiento del hierro comienza en el sistema retículo endotelial, pero cuando éste se satura, el depósito se hace en las células parenquimatosas. El umbral para el daño clínico es una exposición a lo largo de la vida de más de 50 ó 100 unidades de eritrocitos en pacientes que no sufre hemorragia. Los depósitos de hierro afectan la función cardiovascular, endocrina, hepática y conduce a una significativa morbilidad y mortalidad.
5. ¿Cuáles son las alternativas terapéuticas a las transfusiones sanguíneas?
ATSA no farmacológicas
Donación Preoperatoria de Sangre Autóloga (DPSA)
La DPSA es una modalidad de autotransfusión que consiste en la extracción, en los días o semanas previos a la intervención, de una o varias unidades de la propia sangre del paciente. Estas unidades se someten a tamizado serológico y almacenamiento, precedido o no de fraccionamiento, y su reinfusión al paciente se realiza durante la intervención y/o en el postoperatorio inmediato.
Hemodilución Aguda Normovolémica (HAN)
La HAN consiste en la extracción y anticoagulación de un volumen determinado de sangre y su sustitución simultánea por cristaloides y/o coloides para mantener normovolemia. Aunque se ha utilizado la HAN extrema y otros tipos de hemodilución, la HAN moderada hasta alcanzar generalmente valores de hematocrito del 25-30%, es la más empleada. Se utiliza en intervenciones de cirugía mayor con hemorragia moderadagrave y habitualmente se realiza después de la inducción a la anestesia y antes de la fase hemorrágica de la cirugía
Recuperación perioperatoria de sangre autóloga (RSA)
La recuperación perioperatoria de sangre autóloga (RSA) puede efectuarse en diversas intervenciones quirúrgicas en las que se produce un sangrado significativo. En el periodo intraoperatorio, la RSA se realiza utilizando dispositivos que aspiran, anticoagulan, lavan y concentran la sangre vertida en el campo quirúrgico, retornándola al paciente en forma de concentrado de hematíes en suero salino. En el periodo postoperatorio, la RSA consiste en recolección y reinfusión de la sangre procedente de los drenajes postoperatorios. Cuando no se efectúa recuperación intraoperatoría, la recuperación postoperatoria se realiza habitualmente con dispositivos que recuperan y reinfunden sangre total filtrada y no lavada.
ATSA farmacológicas para disminuir el sangrado
La reducción de las pérdidas sanguíneas perioperatorias es primordial a la hora de disminuir la exposición del paciente a la TSA. Puede conseguirse con un manejo adecuado de antiagregantes y anticoagulantes, con el mantenimiento de la normotermia, hipotensión controlada, inducida o permisiva, la realización de una hemostasia quirúrgica cuidadosa y, cuando sea posible, de una cirugía mínimamente invasiva, el uso selectivo de drenajes, y en su caso, con la mínima presión de aspiración. Finalmente debe valorarse la administración de fármacos que, al incrementar los niveles de los factores de coagulación, puedan favorecer la formación del coágulo, aseguren su estabilidad y/o retrasen su lisis.
Concentrado de Complejo Protrombínico (CCP)
Los concentrados de complejo protrombínico (CCP) son derivados plasmáticos que contienen cantidades variables de los factores de coagulación II, IX y X (CCP de «3 factores», comercializados en USA) o de los factores de coagulación II, VII, IX y X (CCP de «4 factores», comercializados en Europa). Los 3 CCP de «4 factores» que se comercializan en España son de eficacia similar, pero tienen diferencias moderadas en su composición. Para evitar trombogenicidad tras su administración, los CCPs contienen proteína C, proteína S, antitrombina III y/o heparina.
Fibrinógeno
La presencia de niveles adecuados de fibrinógeno (FBN) es crítica para lograr una hemostasia eficaz. La concentración plasmática de FBN es de 1,5-4,5 g/L. El FBN facilita la agregación plaquetaria y, cuando se activa mediante la trombina, forma polímeros de fibrina, que son la base de formación del coágulo66. La hemorragia grave implica pérdida de factores de coagulación, incluyendo FBN. La reanimación intensa con soluciones hidroelectrolíticas diluye los factores de coagulación existentes y, como resultado, los pacientes sangrantes presentan bajos niveles plasmáticos de FBN y del resto de los factores de coagulación. Además, los coloides pueden interferir en la formación de un coágulo eficaz, al alterar su firmeza y estabilidad. Ambos mecanismos (pérdida y dilución de factores de coagulación) conducen a coagulopatía. La presencia de coagulopatía es un factor independiente de mal resultado clínico62-66.
El FBN es primer factor plasmático en deplecionarse en la hemorragia activa, además, los niveles prequirúrgicos de FBN son predictivos del sangrado periquirúrgico66,95,96. Hay tres formas de aportar FBN: plasma fresco congelado (PFC), crioprecipitado y concentrado de FBN. El compuesto más comúnmente usado en España es el concentrado de FBN que también es un derivado del plasma, pero a diferencia del PFC y del crioprecipitado, no requiere pruebas cruzadas y se administra rápidamente (hasta 6 g pueden administrarse en menos de 3 minutos).
Antifibrinolíticos
Dentro de este grupo farmacológico se analiza la eficacia y seguridad del empleo de ácido tranexámico y ácido épsilon-aminocaproico. No consideramos el uso de aprotinina al haber sido retirada del mercado. El ácido tranexámico (ATX) y el ácido épsilon aminocaproico (e-ACA) son análogos sintéticos de la lisina que inhiben competitivamente la unión del plasminógeno a los residuos de lisina en la superficie de fibrina, evitando la conversión del plasminógeno a plasmina. El ATX es 10 veces más potente que el e-ACA.
Desmopresina
La desmopresina (DDAVP) es un análogo sintético de la vasopresina que muestra propiedades hemostáticas derivadas de su capacidad de incrementar la adhesividad plaquetaria (aumenta la expresión del receptor GPIb plaquetario) y de incrementar los niveles plasmáticos de los factores VIII y von Willebrand desde sus lugares de producción en las células endoteliales.
Factor VII activado recombinate (rFVIIa)
El factor VII activado recombinante (rFVIIa) es un preparado con propiedades procoagulantes, que fue desarrollado inicialmente para el tratamiento de la hemorragia en pacientes hemofílicos con inhibidores contra los factores VIII y IX y en pacientes con hemofilia adquirida. En Europa, la autorización se extiende a pacientes con deficiencia selectiva de factor VII y trombastenia de Glanzmann.
ATSA para incrementar el transporte de oxígeno
Cristaloides y Coloides
La corrección de la hipovolemia, mediante la administración endovenosa de cristaloides y/o coloides, es prioritaria y constituye la primera ATSA a considerar ante cualquier tipo de anemia aguda o subaguda de origen hemorrágico, ya que la tolerancia del organismo a la hipovolemia es mucho menor que a la anemia. Los cristaloides más empleados son la solución salina isotónica al 0,9%, la solución de Ringer y otras soluciones «balanceadas» como la de Hartmann (Ringer lactato). Habitualmente sólo el 25% del volumen administrado permanece en el espacio intravascular. Son baratas, no alteran la hemostasia ni la función renal y hay una gran experiencia en su empleo, sobre todo con la salina isotónica al 0,9%. Las soluciones cristaloides hipertónicas (ClNa 1,8-7,2%) pueden mejorar la hipovolemia y tendrían las teóricas ventajas de una corrección más rápida de la hipovolemia y mejoría en la corrección del edema cerebral. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de su eficacia y pueden dar lugar a hipernatremia. Los coloides disponibles son los hidroxi etil almidones (HEA), las gelatinas y la albúmina humana. La infusión de albúmina al 5% produce una expansión plasmática igual al 75% del volumen infundido. Las gelatinas, dado su bajo peso molecular, tiene una vida media intravascular corta (2-3 horas) y su capacidad expansora es limitada (70-80%). Los HEA al 6% tienen una vida intravascular media más larga (6-8 horas) y mayor capacidad expansora (80-120%). Los HEA son en la actualidad los coloides más usados para la expansión de volumen.
Perfluorocarbonados y Hemoglobinas modificadas
Los perfluorocarbonados (PFC) son compuestos hidrocarbonados lineales, cíclicos o policíclicos en los que los átomos de hidrógeno han sido sustituidos por átomos de fluorina. Se caracterizan por tener una alta capacidad de disolución de gases (O2, CO2, N y NO). Son biológicamente inertes y su capacidad para fijar y liberar oxígeno se basa en la solubilidad. La cantidad de oxígeno disuelto está directamente relacionada con la fracción de oxígeno inspirada por el paciente. Las hemoglobinas modificadas (HBOC) son compuestos con capacidad transportadora de oxígeno, basados en la hemoglobina (humana, animal o recombinante) y libres de elementos celulares.
Sustitutos artificiales de las plaquetas
Tromboeritrocitos
Se basa en el uso de hematíes modificados, con el objetivo de conseguir implicar a la membrana eritrocitaria en el fenómeno de la coagulación. Los procedimientos más utilizados son el recubrimiento de los hematíes con péptidos RGD o con fibrinógeno.
Tromboesferas
Son microesferas de albúmina recubiertas de fibrinógeno, que actúan promoviendo la agregación plaquetar. Se requiere un recuento plaquetar residual mínimo para que su uso sea efectivo.
Plaquetosomas
Son microesferas de naturaleza liposó- mica, recubiertas de glucoproteínas de membrana plaquetar. Actúan estimulando la agregación plaquetar. Todos los sustitutos artificiales de las plaquetas se encuentran en fases de estudio preclínicas.
Los programas de ahorro de sangre son un proceso integral, en el que deben implicarse, además de la dirección del propio centro sanitario, muchas personas de diferentes servicios hospitalarios:
- Servicio de Anestesiología.
- Servicios Quirúrgicos.
- Banco de Sangre.
- Servicios Quirúrgicos.
- Banco de Sangre.
El compromiso de todos y cada uno de ellos es imprescindible para el éxito del proyecto.
• Estadios del programa:
a) Valoración prequirúrgica del paciente.
- Estado clínico.
- Estado biológico.
- Estimación de las pérdidas quirúrgicas.
- Estado clínico.
- Estado biológico.
- Estimación de las pérdidas quirúrgicas.
b) Estratificación de los pacientes.
- Sano con pérdidas corregibles sin medidas extraordinarias.
- Sano con previsión de pérdidas elevadas.
- Anémico corregible con tratamiento médico.
- Anémico no corregible con tratamiento médico.
- No anémico pero con factores de riesgo asociados.
- Sano con pérdidas corregibles sin medidas extraordinarias.
- Sano con previsión de pérdidas elevadas.
- Anémico corregible con tratamiento médico.
- Anémico no corregible con tratamiento médico.
- No anémico pero con factores de riesgo asociados.
c) Determinación individualizada del umbral transfusional.
d) Valoración de posibilidades.
- Disminución de las pérdidas quirúrgicas.
- Tratamiento previo de la anemia.
- Incremento de la hemopoyesis del paciente.
- Hemodilución.
- Autotransfusión con predepósito.
- Recuperación de sangre intraoperatoria/postoperatoria.
- Disminución de las pérdidas quirúrgicas.
- Tratamiento previo de la anemia.
- Incremento de la hemopoyesis del paciente.
- Hemodilución.
- Autotransfusión con predepósito.
- Recuperación de sangre intraoperatoria/postoperatoria.






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